
MATINHOS, PR. 27 de septiembre de 2025 – sábado
Entre plantas, madera y el horizonte al fondo, las latas descansan sobre la mesa como si esperaran compañía. No son bebidas reales, no son fotos de catálogo — son píxeles, geometrías y algoritmos que me recuerdan que el Render 3D es más que técnica: es poesía digital.
Crear este tipo de escena exige atención a detalles casi invisibles, como la luz que se refleja en el metal o el desenfoque suave del fondo. Es en esos pequeños ajustes donde la magia ocurre y la imaginación adquiere forma concreta.
Estos ejercicios me devuelven la misma sensación que tuve cuando abrí Blender por primera vez: la de que puedo transformar cualquier idea en imagen. Y, en el fondo, cada render es un recordatorio de que la práctica diaria es el verdadero desayuno creativo.
Por eso desarrollé el Workshop SAVE.3D, un curso pensado para principiantes que quieren entrar en el mundo de la ilustración en Render 3D de forma práctica y didáctica. En él comparto mi proceso, técnicas simples y ejercicios que ayudan a transformar ideas en imágenes, incluso para quienes nunca han abierto un software 3D antes.


